Cuando los coreanos “se ponen enfermos”

¡Buenas tardes desde Seúl!

Últimamente he estado algo enfermo por culpa de unos resfriados de esos que nunca terminan, o mejor dicho, nunca quieren irse del todo. Siempre están al acecho de que en cualquier momento uno se despiste y entonces… ¡zas! reaparece de nuevo para “tocarte los huevos”. No se trata de una gripe, si no más bien de un resfriado que nunca se quiere ir.

Como muchos sabéis, en Seúl la temperatura en invierno suele estar entre -10 y -15 grados y, aunque no es ni mucho menos el frío que noté por mi paso por China, lo cierto es que sí que me he enfermado más veces que en el país vecino, por diferentes motivos. El motivo principal es el cambio brusco de temperatura. Aunque haga mucho frío en el exterior, los locales y el metro disponen de un sistema de calefacción tan elevado que cuesta poco entrar en calor pero que luego al salir pueden resultar fatales si uno no se abriga bien (lo sé… no estoy descubriendo nada, pero tenía que decirlo… jajaja).

El caso es que mientras estaba estudiando con una amiga con la que hago intercambio tuve uno de esos golpes de frío y me tocó ir al médico. Aunque era un simple catarro, mi amiga coreana “me aconsejó” ir al médico. Desde pequeño he aprendido de mis padres que a no ser que sea algo grave, siempre es mejor intentar no ir al médico, puesto que el tomar demasiados medicamentos a veces puede ser contraproducente para el cuerpo. En Corea no pasa del mismo modo. En el momento en el que alguien se pone enfermo, ellos también “se ponen enfermos”. No lo digo en el mal sentido, si no que simplemente lo comento como un hecho “en facto” que me ha ocurrido a mí.

El pánico de los coreanos a ponerse malos es un hecho que pienso que es más bien práctico. Siempre resulta más práctico el ir a un médico que te dé una receta, estar descansando mucho esa tarde, tomar muchas pastillas y así al día siguiente se puede volver al trabajo sin que pase nada. Al contrario de lo que me enseñaron a mí, en Corea al primer símptoma de resfriado, lo mejor es ir al médico. Una de las razones es porque los medicamentos son muy fuertes y aunque te dejan totalmente destrozado, es cierto que al día siguiente uno se encuentra mucho mejor.

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Imagen de algunas de las medicinas que compré en la farmacia y de la factura de la receta del médico.

Por suerte no tuve que ir a ningún hospital, pero sí que fuí a una consulta privada a la que iba mi amiga coreana. Sabiendo que los hospitales públicos son más baratos que las consultas privadas (como en España), yo empezaba ya a preparar la billetera para ir soltando dinero por la consulta y por las pastillas… ¡y acerté!. Puedo confirmar que la medicina en Corea resulta muy cara (sobretodo porque aquí no disponen de Seguridad Social y cada consulta tiene que pagarse, eso contando que seas extranjero, puesto que las empresas en Corea sí que disponen de una especie de Seguridad Social que aunque no cubre la totalidad del precio, suele aplicar un enorme descuento en las medicinas y las visitas), además que el médico suele darte sólo receta para las pastillas que vas a necesitar para mejorar.

Una vez has pagado la visita a un precio no desorbitado pero tampoco económico (pagué unos 15.000 wones por la visita) y de comprar las medicinas totalmente contadas con cuentagotas (me costaron 9.840 won) me sorprendió el hecho de que las pastillas que el médico te receta van separadas en bolsitas, haciendo mucho más claro qué tiene uno que tomarse y cuándo. Esto me pareció muy interesante porque en España esto evitaría muchos problemas que a veces tienen los ancianos que no saben que deben tomarse cada día.

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Los medicamentos con receta suelen ir separados en “bolsitas” para saber qué hay que tomarse cada día.

Otro tema que quiero destacar (y con esto termino, lo prometo, que ya os estáis poniendo enfermos vosotros, jajaja) son las farmacias. En caso de que tengáis que ir a alguna farmacia a comprar medicamentos intentad “ir de pobres”. Aún no sé muy bien el motivo (tocará investigar más) pero resulta que el número de farmacias es bastante elevado en Seúl (en mi barrio hay un mínimo de 5 o 6 y a veces están una al lado de la otra) y en todas me he encontrado que intentan vender el producto más caro de que disponen. Por ejemplo, si uno está resfriado y pide un medicamento contra el resfriado, siempre intentan vender el producto más caro. Claro que siempre se puede responder con un  “bissayó” (비싸요) que significa “es muy caro” y luego te dan una medicina menos fuerte pero igual de efectiva por un precio más económico.

En resumen: En caso de que os pongáis enfermos en Corea, no os preocupéis, lo mejor es descansar y tomar mucha agua y en caso de que no mejoréis y os “ponga enfermos” la situación, acudid a algún médico antes de ir directamente a la farmacia. Consejo de Busu. Amén.

Busu 부수

 

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Esta entrada fue publicada en Seoul.

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